LA CERVEZA QUE LLEGÓ DE ORIENTE

En otra época,  las especias se consideraban un bien tan preciado que su valor era equiparado al de las joyas. Productos de lujo, solo al alcance de ricos y pudientes. Utilizando las conocidas rutas fenicias y más tarde las venecianas, surcaban mares y atravesaban desiertos para el deleite de los poderosos de la época.

Entre ellas viajaba el zumaque, que hasta entonces llenaba de sabor las cocinas de los países de Oriente. Un exótico lujo rojizo, ácido pero equilibrado, de carácter sabroso  y con propiedades medicinales, que había llegado para quedarse…

Así, ayudados por  este suntuoso aderezo que nos regalaron las grandes rutas de las especias, ¿por qué no crear una cerveza que gustosamente hubieran bebido nobles, reyes, califas o nasís?